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He hecho un esfuerzo casi sobre humano para soportar las ganas de escribir hasta hoy, y luchando contra mi conciencia si es que debía escribir lo que voy a escribir, pero creo que la premisa fue ser sincero, así que ahí va.

Cuando leí “El Alquimista“ de Paulo Coelho me atrajo la cantidad de frases que podía sacar de ese libro, lo termine en dos días y el particular un par de ellas se me quedo en la cabeza, una de ella decía “Si algo pasa una vez nunca volverá a pasar, pero si sucede dos veces ciertamente pasará una tercera” y creo que después de este fin de semana… no dejaré que pase una segunda vez.
No voy a negar que toda la situación tuvo un toque de gracia, como normalmente la tienes las cosas al día siguiente que suceden, pero no puedo ocultar una serie de pensamientos encontrados en mi cabeza; el sábado ocurrió un acontecimiento extraño que comenzó a horas de la tarde con una repentinas ganas de alguna aventura nocturna que terminara con… ustedes saben, la verdad no se de donde salió ese sentimiento, pero para ser sincero eso fue lo que sentí.
Yo ya había quedado en salir con alguien ese día, pero ese plan se cancelo por cuestiones de enfermedad, así que son las 9 de la noche, y no tengo absolutamente nada que hacer. Opté por ir a la reunión por la titulación de una amiga, para darme con la sorpresa que parecía un quinceañero de gente mayor, dentro de los cuales no conocía ni a su perro, así que opte al rato por una estratégica retirada.
Son las 11 de la noche, y mi repertorio de planes está en crisis, cuando recordé una frase que me dijo una amiga “si alguna vez estas con ganas de salir no importa la hora, llámame, yo normal salgo” así que tomándole la palabra decidí gastarme los pocos minutos de saldo libre que me quedaban para un “¿No quieres salir a hacer algo?” los dos, hasta donde yo sabía habíamos terminado nuestras respectivas relaciones, así que no vi. ningún problema en que saliéramos solos.
Nos encontramos casi a la medianoche, pensando aún que podíamos hacer o a donde podíamos ir a bailar, pero salió la idea, yo tenía una botella de tekila, y ella no conocía a donde me había mudado, así que creo que el resto se los puedo dejar a su imaginación. Definitivamente no vuelvo a tomar así, nos terminamos la botella, lo cual en los sanos e inteligentes juicios es un suicidio, para esto mientras conversábamos me enteré que ella había regresado con el chico con el que estuvo, pero créanme que con esa cantidad de alcohol en mi sistema era lo último que tenía en la cabeza en ese instante.
Lo que pasó creo que no tengo que especificarlo, así que usaré una frase de una canción de Ricardo Arjona que me gusta bastante, que dice “Para que describir lo que hicimos en la alfombra, si basta con resumir que le bese hasta la sombra… y un poco mas”, para calmar imaginaciones, mi conciencia no tuvo ningún lapsus imaginativus ni descanso en todo ese tiempo así que si van a empezar las preguntas acerca de los cuidados entre otras cosas pueden estar tranquilos.
La parte graciosa de la historia vino en la mañana siguiente cuando mi celular no funcionaba, y mi mamá me llamo al celular de Z, mi mejor amigo que vida en el cuarto de el lado y el entro a mi cuarto a avisarme, creo que Z no va a dormir tranquilo esta semana J para esto yo estaba durmiendo en mi sleeping en el piso, ya que mi amiga se había puesto un poco más y no quería arriesgarme a amanecer decorado con algo.
Lo último que contar es que pasé un entretenido domingo limpiando mi colchón, que gracias a Dios, y a los concejos de mi hermana, pude terminar de limpiar y secar para la noche, una noche en sleeping es suficiente para mi; y que ya tenemos algo de que conversar con mis compañeros de casa. No voy a negar que la anécdota ha quedado en mi cabeza y creo que algo marcado me voy a quedar con esto, pero siempre hay una primera vez para todo, y… “la primera vez siempre duele”.
Otra cosa curiosa es que se que las dos personas implicadas en esto, la persona con la que iba a salir y la chica con la que termine saliendo es probable que lean esto, así que supongo que también con ellas tendré algo que conversar, claro, sin alcohol de por medio esta vez.
Hoy más que dejarles una frase quería dejarles algo que yo pienso, hace unos días me encontré con Y y no recuerdo haber tenido una conversación con alguien que me diga que hace unos días había estado convencida de quitarse la vida, y que gracias a dios puso a un desconocido en su camino que la hizo pensar un poco, y mientras me contaba me hizo recordar algo que unas vez me dijeron en el colegio.
“Todos tenemos problemas, pero siempre hay dos formas de ver las cosas, puedes tirarte al piso a llorar o simplemente pensar en que la vida sin problemas sería realmente aburrida”
Cuídense mucho
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