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Ayer conversaba con mi mejor amigo, estábamos hablando de una chica que le gusta pero que cuando lo intentaron el no la soportaba. Me contaba que ese día ella le había insinuado si algo podía pasar y se le notaba que le había venido la duda al respecto. Toda esa conversación me trajo a la cabeza una frase que no decía hace mucho tiempo, la cual será el regalo de hoy.

“Cuando quieras saber si estar con alguien, no mires sus cosas buenas, porque al final, nunca te vas a pelear por sus cosas buenas, sino por las malas”
Una amiga me dijo hace unos días una frase que creo haber escuchado bastante, me dijo: “me peleo demasiado con el, a veces no lo soporto, pero tiene tantas cosas buenas que no quisiera perder”. Yo siempre he pensado que las cosas hay que decirlas claras, que el hecho que una persona sea linda, dulce, tierna, hermosa, cariñosa, no la hace candidata a ser la persona de tu vida, a ser esa pequeña mitad que siempre le faltó a tu cesto de frutas.
Estoy cien por ciento seguro al afirmar que todas las veces que me he peleado con alguien que he querido ha sido por las cosas malas de uno de los dos, por esas características oscuras que tanto nos esforzamos en esconder o aparentar, pero que a veces salen de nuestras entrañas a malograrnos algún momento, hora, día o incluso vida.
Eso porque las virtudes nunca serán un problema, siempre, todos tendremos una lista inmensa de virtudes, incluso las personas que propagan por el mundo su desgracia insinuando su desdicha y falta de virtudes, estoy seguro que tienen mas de las que se imaginan, todos podemos ser adorables, y cuando encontramos a alguna persona especial, esa transformación del patito feo en un cisne galán no pasa desapercibida por nadie.
Cuantas veces he estado con chicas que a mi cabeza eran lindas, tenían tal lista de virtudes que hubiera podido empapelar mi casa en ella, pero que he terminado peleando por las cosas que estaban en la letra chiquita de la lista, por esas costumbres o características tan destructivas que teníamos los dos o tal vez solo alguno de los dos.
Cuantas veces he tratado de “salvar” una relación sin darme cuenta que simplemente la arrastraba hasta el limite para terminar destruyendo la amistad que pudo quedar, porque en general todos los seres humanos somos así, creemos que algunas cosas pueden ser como en las películas, que todo amor es posible, no importan que tan villano sea uno ni que tan dulce y tierno sea el otro; pero la verdad es otra, hay relaciones que simplemente no se pueden, así no nos guste aceptarlo.
Habría mucha menos gente sufriendo si tan solo pudiéramos decir un “ya no quiero estar contigo”, porque cuantas veces tratamos de maquillar esa frase, cuantas veces tratamos de ser el no-malo de la serie y buscamos esa inexistente comprensión de alguien a quien estamos diciendo “ya no quiero ser tu pareja”.
Así que les dejo un consejo, la próxima vez que piensen en si puede pasar algo con alguien, abran bien sus ojos y dejen por un momento de ver a la princesa o el príncipe en blanco corcel que tienen frente y busquen en sus entrañas por ese ogro o esa bruja que solo sale en las mas oscuras noches. No les digo que tengas que buscar a alguien sin defectos, sino que cada uno se conoce, y conoce y sabe que hay ciertas características que no puede aguantar, por más que sean de cualquier persona, y por más que en un principio se puedan ocultar, al final salen, y nunca de la bonita manera.
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