Hace días llevo pensando, “hace
cuento que no escribo... por qué ya no escribo”, pensé que tal vez era que ya
no tenía cosas que contar, que tal vez mi vida había cambiado y ya no era lo
que en las primeras paginas del blog solían contar... pero eso no es ni la
mitad del cuento.
Me di cuenta que las cosas siguen
pasando, que incluso me he “acostumbrado” a todo eso, que ya no es nada nuevo
ni excitante una salida con una chica un día para caer en los brazos de alguna
otra a los pocos días... pero hay varias cosas que si cambiaron.
Son ya recurrentes los intentos de
dejar esa costumbre, esa cualidad de llenar de normalidad esa actitud, por más
que sigo pensando que no tiene nada de malo, si me di cuenta de algo
particular, no es lo que yo quiero.
Hace semanas que vengo pensando en
como era tener una relación, en como era poder salir con alguien solamente, en
tener a una persona a la que llamar y aburrir con mis múltiples cursilerías, y
me recuerdo haciendo detalles romántico-atorrantes (los cuales tengo bastantes)
para encantar a mi “amor”.
Pero las cosas ya no son así de
fáciles, he aprendido bastante en este ya casi un año que llevo solo, lo cual
tengo que agradecer a muchas personas, aprendí a vivir la música en una
discoteca sin importar cual sea, aprendí a divertirme con mis amigos sin
necesidad de una presencia femenina, aprendí a disfrutar el placer de salir a
conversar o ir a una discoteca con el fin de divertirte, aprendí a medir las
cosas que hago o digo... aprendí a sentime feliz.
Si algunos recuerdan en un post
pasado decía que siempre he pensado en que existe una amistad rota entre la
tranquilidad y la felicidad, ya que la primera es sentirse bajo el control de
tu vida, sentir esa capacidad de reordenar tu vida como más te conviene y no
tener eventualidades, mientras la segunda es parte de echar las cosas al viento
y arriesgarse, arriesgarse a que puede irse todo por un caño, y créanme que si
puede, pero esto viene con su gota de sonrisas... pero ya no creo que sea
solamente así; creo que la felicidad viene por gotitas, son momentos en los que
te sientes feliz, que son momentos que atesoro en mi cabeza y que me harán reír
de vez en cuando o llorar por no poder tenerlos nuevamente, pero aún así me
siento tranquilo.
Es extraño como cambian las cosas, y
es aún más extraño sentir como pueden cambiar, por si quieren saberlo estas
ultimas semanas mis uñas se han ido acortando con huellas de dientes, dentro de
2 semanas regresa N para sus vacaciones de “verano”, se queda por casi 3 meses,
así que ya se imaginarán mis nervios de gallina, paralelamente ha aparecido
alguien en el camino, una chica que conocí en el trabajo, tengo que aceptar que
algo de ella me atrae, aunque recién la conozco, y según como me conozco a mi,
ya estoy con las hormonas revueltas en ese asunto... pero esta vez las cosas
tienen que ser diferentes, esta vez no quiero una salida esporádica de algún
fin de semana, esta vez quiero sentirme tranquilo... y feliz.
Pero sinceramente me siento
nervioso, no sé que pasará, que sentiré, que pensaré cuando llegue N, he
pensado en mil cosas respecto a ella, y la verdad incluso tengo presente que
existe alta chance de un efecto rebote al verla, traducido, un chote monumental
al acercarme, pero no lo sé aún y la naturaleza masoquista del ser humano aún
me persigue, así que ya veremos.
Y la verdad no es eso lo que más me
asusta, lo que más me asusta fue una conversación que tuve con una amiga hace 1
mes, la cual tuvo que soplarse toda mi historia de desamor con N y escuchar
todas mis justificaciones por las cuales esto simplemente no podía ser, que
ella estaba allá y yo acá, y sería tonto empezar algo que sería un momento de
escape de nuestras vidas en diferentes países, y fue cuando salio la pregunta:
- Pero... si ella no
puede venir por su beca... ¿Por qué tu no vas?
-
Porque...
Y no supe que decir, y eso me dio
cólera, me dio cólera porque yo siempre he tenido mis cosas en claro, porque
nunca dejaría que alguien me haga cambiar mi forma de pensar, mi forma de
actuar, mi forma de vivir, porque las decisiones en mi vida tengo que tomarlas
en base a mi vida, a mis metas, porque tengo muchas cosas que quiero cumplir...
pero lo dudé.
Dudé la
posibilidad, dudé mi respuesta, y aún lo hago, aún pienso que podría ser tal
vez no permanentemente, tal vez ir de vacaciones... VEN, YA ESTOY PLANEANDO...
y eso me asusta, me asusta porque nunca había sentido que podía cambiar algunos
planes por alguien... y ahora lo sigo pensando, aún cuando se que puedo
terminar estampándome contra una pared, contra un muro de acero que solo me
hará rebotar en el frió piso. Por ahora solo me queda esperar... el 16 llega...
así que para el 17 ya tendré mi respuesta aunque tal vez la respuesta ya se
dijo, o peor aun... tal vez no haya nada que responder.